Retrato en blanco y negro de María del Mar, mirando de frente

Capítulo 003

La Morriña de María del Mar

56 años · El Valdés, Málaga

María del Mar ha caído muchas veces. Se ha levantado las mismas.

María del Mar de niña, el día de su primera comunión
El día de su comunión

Con catorce años ya trabajaba.

No teníamos nada porque éramos muy pobres. Pero yo fui muy feliz.

— María del Mar
Fotografía antigua de María del Mar de joven
María del Mar, de joven

Después llegaron los años difíciles: un matrimonio que le costó mucho, y unas hijas que crió casi sola.

Cuando una de sus hijas pasaba días ingresada en el hospital, ella llamaba a casa disimulando la voz, solo para escuchar a la otra. Al colgar, se echaba a llorar.

De eso no habla con detalle. Habla de lo que vino después.

Soy una persona que creo que soy alegre, pero he llorado mucho. Todo lo que hablo y río, lo lloro también.

— María del Mar

Fragmento — pendiente de montaje, sin música

Ella misma se puso un nombre para lo que hace cada vez que cae.

Siempre me he considerado el Ave Fénix.

— María del Mar

He muerto todas las noches para volver a levantarme al día siguiente.

— María del Mar
María del Mar caminando junto a sus hijas, de espaldas, mirando el paisaje
Con sus hijas

No queda duda de quién es, ni de quién ha sido.

Yo sé lo que he sido y lo que soy.

— María del Mar
La cámara grabando a María del Mar durante la entrevista
Durante el rodaje

Y cuando se le pregunta si ha merecido la pena todo lo vivido, no duda.

¿Me ha merecido pasar por todo lo que he pasado? Pues sí, porque gracias a eso tengo a mis hijas.

— María del Mar

No es una mujer a la que le pasaron cosas. Es una mujer que, cada vez que algo la tumbó, decidió otra vez quién iba a ser al levantarse.

Y hay otra forma de conocer a alguien: a través de quienes la quieren.

Cuando pienso en mi madre, la primera imagen que se me viene a la cabeza es de ella sonriendo. Es una mujer muy risueña y simpática a pesar de todas las dificultades por las que ha tenido que pasar.

Debido a esto, no es una persona que muestre cariño de manera afectiva, pero tiene una forma muy peculiar de demostrar que le importas: prefiere quedarse sin nada ella y dártelo todo a ti. Si sabe que una comida te encanta, ella no comerá o comerá muy poquito para que tú la disfrutes. Si se compra o le compran algo que a ti te guste, ella no te lo presta, directamente te lo da. Ella es feliz así y hacer estas cosas le llena. El ver a los suyos felices y que estén bien es su mayor felicidad.

Si tuviera que describirla en tres palabras sería humilde, sencilla y simpática. Su vida siempre ha estado llena de baches y curvas que ella ha tenido que ir manejando y esquivando, sin perder las ganas ni la sonrisa aunque no hubiera motivos.

Es una persona digna de admirar.

— María Mar, hija de María del Mar